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Januca
         
 
 

Celebrábase en Jerusalén la fiesta de la dedicación. Era invierno, y Jesús adaba en el templo por el pórtico de Salomón (Juan 10:22-23).
Esta fiesta también es conocida como “La fiesta de las luces”, ya que se acostumbra prender velas durante ocho días en un candelabro especial llamado janukiya.
El año pasado “La fiesta de Januca” se celebró del 16 al 23 de diciembre. Esta fiesta recuerda la victoria que el pueblo judío tuvo sobre el gobernador seléucidogriego Antíoco Epífanes.
En el año 164 a. C., dicho gobernador griego prohibió a los judíos la práctica de sus rituales, como la circuncisión, la celebración del shabat y la posesión de la Tanaj. No conforme con eso, profanó el templo de Jerusalén introduciendo cerdos e ídolos dentro del recinto; de esta manera pensaba imponer el helenismo sobre el pueblo judío y así someterlos, sin imaginarse que en una pequeña aldea vivía la familia que encabezaría su derrota.
El padre de familia Matatías, seguido por sus cinco hijos, reunieron al pueblo contra los griegos en pos de la preservación del pueblo judío.
Con su grito de combate: “¡Mi leadonai, ajarai!” (“¡Quien esté por el Señor, que me siga!”), se lanzaron a una rebelión que duró tres años, y aunque su posición parecía desventajosa al principio, los macabeos (término que significa “martillo”) derrotaron a los griegos.
Cuando reconquistaron Jerusalén se propusieron dedicar (de ahí el nombre de “Fiesta de la dedicación”) el templo. Lo limpiaron, sacaron los ídolos y los cerdos y encendieron la “llama eterna”. Sin embargo, sólo habían encontrado aceite para un día, y se necesitarían ocho días para fabricar aceite nuevo. Milagrosamente, la flama duró ocho días hasta que pudieron traer el nuevo combustible.
¡Dios había hecho un milagro permitiendo que el aceite durase ocho días!

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