“Existe un claro vínculo entre el desalojo de Gaza del año pasado y la derrota en la guerra contra el Líbano el mes de julio”. Esta es la declaración del general Ron Tal, del ejército de Israel, quien se desempeñaba como comandante en jefe de las Fuerzas Terrestres, pero que se ha retirado de su cargo en este año.
Él declara que el ejército israelí, en julio de 2005, estaba en excelentes condiciones para derrotar a Hizbolá, pero las órdenes recibidas en aquel entonces fueron la capacitación y el entrenamiento de los soldados para el desalojo de los judíos asentados en Samaria y Gaza. Agregó: “El ejército tuvo que eliminar durante los primeros días de la pasada guerra contra el Líbano el óxido que se le adhirió por aquel descuido durante el desalojo de 2005”.
Estas declaraciones provocan que se siga levantando el polvo de inconformidad en los ciudadanos israelí en contra de los dirigentes de la nación, a quienes se les solicita la renuncia de sus cargos políticos.
Respaldando dichos comentarios se agregan los de Uri Ariel, miembro del partido Unión Nacional, y que es parlamentario en Israel: “El ejército gastó 4.5 millones de días de trabajo capacitando a nuestros soldados para lograr expulsar a nueve mil judíos de sus casas”. Él mismo dice: “Las declaraciones del general Ron Tal son la opinión generalizada en todos los oficiales mayores del ejército, sólo que aquellos no lo sostienen públicamente, y menos lo hubieran hecho cuando era el momento oportuno para evitar el desalojo”.
Tzvi Hendel, otro miembro del partido Unión Nacional y miembro también del Parlamento (Knesset), quien a su vez es uno de los desalojados, declara con algo de amargura en sus palabras: “Está mal que Ron Tal no haya tenido el valor para hacer estas declaraciones en los momentos cruciales para evitar el desalojo; sin embargo, al menos ahora sí está teniendo algo de valor para hacerlo”.
Por otra parte, el portavoz oficial del ejército dijo: “No es apropiado que un oficial retirado que está recibiendo su salario de la misma institución se conduzca con tal criticismo en contra de la política de su país. Es peor el caso del general Tal, cuando él mismo participó en la toma de decisiones durante el proceso que precedió al desalojo”.
Vemos que Israel es un país que busca aprender de sus propios errores, no importando el dolor que esto produzca. Al parecer, tanto la guerra del Líbano, como el desalojo de los asentamientos judíos, son calificados como “graves errores” en la política del país, y la opinión pública busca que ellos no se vuelvan a repetir.
Para lograrlo es necesario la remoción de los responsables de haber tomado las decisiones que conllevaron a los dos fracasos. En el caso del desalojo, Ariel Sharon fue removido por lo fatídico de la pérdida de su salud (la cual, hasta el día de hoy, sigue siendo una incógnita). ¿Cuánto tiempo más vivirá postrado en una cama de hospital? Sin embargo, en el caso de su discípulo político Ehud Olmert, la moneda está en el aire, y aunque parece estar sobrellevando el vendaval, el polvo de tormenta se sigue levantando.
© 2006. AMÉRICA NUEVA. MÉXICO