¿Por qué estamos mirando la tele cuando hay tanto trabajo por hacer? ¡Me da el mimisqui! Existe todo un mundo de personas, que algunos ven como del Cuartel de las feas, pero a quienes Dios mira con expectación, sabiendo que pronto podrían ser transformadas en bonitas (¡no como Lety, de quien esperamos el cambio… y nada!
Dios nos llama a las misiones. Te llama a ti, me llama a mí. Él unge a su Iglesia para ir y dar la Notivisa de que lo que sufrió en la cruz son Heridas de amor, y al Primer impacto salvan a quien se acerque a Él.
Sin embargo, ¡Aaay Maaarcia! Nos parecemos más a la güera oxigenada (jactándonos de nuestros seis semestres en la universidad de prestigio y de nuestros zapatos Andrea) que a hijos de Dios que aman a quien Él ama. Más bien, cuando consideramos a los millones sin Jesús, declaramos: “Escudo protector, actívate”. Estamos quitándoles El derecho de nacer de nuevo. Rehusamos entender que una sola alma perdida vale más que todos los autos Mercedes embargados.
No obstante, parece que queremos cualquier cosa, menos entrar a la batalla; se nos hace demasiado un Mundo de fieras. El único Duelo de pasiones que sentimos no es pasión ni para Dios ni para su Palabra (y mucho menos para su servicio). Al parecer, la pasión que sentimos es hacia nuestro “Yo”. ¡Sólo tenemos pasión de que todo el mundo gire alrededor nuestro. ¡Se nos ve el código postal desde lejos!
Ya es tiempo de alivianarnos de una vez por todas; aquí y ahora. Si no, entonces, mejor que Doña Irmita me traiga un té de Valeriana, porque yo no aguanto nuestra conchudez.
Marcos Schultz es pastor en Ensenada B. C. y ha ministrado en México los últimos veintinueve años. Su llamado a las naciones lo ha llevado a Egipto, Papúa Nueva Guinea, Venezuela, Colombia, Guatemala, Honduras y El Salvador para predicar a los pueblos no alcanzados. También viaja a eventos juveniles compartiendo la palabra de forma alegre y dinámica. Vive junto con su esposa Verónica y su “pequeña” familia de trece hijos.
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