Dios obra a través de sus promesas, las cuales crean sueños. Estos se dan en la imaginación y crean visión. Según Albert Einstein: “La imaginación es más importante que el conocimiento”, y en palabras de Napoleón Bonaparte: “La imaginación gobierna al mundo”.
¿Cómo suceden las cosas? Simplemente porque alguien creyó, soñó. El mundo está creando a una velocidad impresionante. Cosas que hace cincuenta años era imposible creer son las que hoy estamos viendo. ¿Qué será dentro de unos cuantos años?
A David se le dijo que sería rey. A Pedro se le dijo que sería pescador de hombres. A Josué se le dijo que él introduciría al pueblo en la tierra de promesa. Todas estas fueron promesas que provocaron grandes sueños de Dios en estos hombres. Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve (Hebreos 11:1).
ATRÉVETE A SOÑAR SOBRE LAS PROMESAS DE DIOS.
Todo se trata de sueños y de imaginación. Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros (Efesios 3:20).
Dios hace mucho más. Él nos dice: “Atrévete a imaginar”, “A que no te puedes animar a imaginar más, porque lo mío es mayor que lo tuyo”. Blake Cromwell dice: “Nosotros nunca iremos más allá de nuestros sueños o imaginación”.
Siempre encontraremos oposición a nuestros sueños; empezando por la oposición que se da en nosotros mismos, porque para caminar en ellos se tiene que hacer por medio de la fe. Nosotros mismos somos los que matamos nuestros sueños, porque no nos atrevemos a imaginar lo que sería si se hacen realidad. Para eso debemos accionar nuestra fe en el Señor y sus promesas. No obstante, también hay otros matasueños.
LA OPOSICIÓN A NUESTROS SUEÑOS.
3. La fatiga. Este es un elemento muy importante. A veces estamos demasiado cansados como para soñar. Si estamos fatigados y muy ocupados, no hay sueños.
a) El caso de Elías. Por un lado una gran victoria, después gran temor y persecución. Cuando estemos cansados no debemos tomar decisiones importantes. Debemos descansar y después continuar con nuestros sueños. Necesitamos dormir, comer, descansar y soñar. Dios nos dará toques angelicales; toques de su Espíritu en nuestras vidas.
4. El fracaso. Si no aprendemos que el fracaso forma parte de nuestra vida, nuestros sueños se verán truncados. El fracaso es un matasueños; pero tenemos que aprender a seguir adelante con el sueño que Dios nos ha dado.
a) Josué en la derrota de Hai. Y Jehová dijo a Josué: Levántate; ¿por qué te postras así sobre tu rostro? (Josué 7:10). Josué incluso le echa la culpa a Dios; pero Él le dice: “Levántate y sé hombre”. La fatiga es diferente al fracaso. El fracaso no es el fin de las cosas. La cruz resucita, perdona y redime todo. Josué estaba haciéndolo de la manera equivocada. Hay que corregir y hacerlo nuevamente. Tomás Alva Edison tuvo noventa y nueve intentos fallidos antes de poder inventar y fabricar el foco; pero en el intento cien lo logró. Nos tenemos que enfocar sobre nuestras victorias y no en nuestros fracasos. Tenemos que edificar sobre nuestros sueños. “Me interesa mucho más recibir los sueños del futuro que las historias del pasado” (Tomás Jefferson).
5. El temor. El temor es un matasueños, matavisiones, matainiciativas y matatodo. Los doce espías que fueron para traer un reporte de la tierra se enfocaron más sobre el problema que sobre la promesa del Padre. Dios dijo: “En la tierra de promesa hay fruto abundante y también hay gigantes, pero Yo se las he dado”. Llegaron con temor a la tierra de promesa. Y hablaron mal entre los hijos de Israel, de la tierra que habían reconocido, diciendo: La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra que traga a sus moradores; y todo el pueblo que vimos en medio de ella son hombres de grande estatura. También vimos allí gigantes, hijos de Anac, raza de los gigantes, y éramos nosotros, a nuestro parecer, como langostas; y así les parecíamos a ellos (Números 13:32-33).
HECHOS ACERCA DE LOS SUEÑOS.
1. Soñar no cuesta nada. Soñemos a lo grande, muchos sueños. El Señor nos dice que nos atrevamos a soñar, porque Él puede darnos mucho más allá de lo que podemos soñar o imaginar.
2. Los que ahora es posible, en algún momento era imposible. Aquellos que tienen sueños son visionarios que no se detendrán, pues para ellos son posibles.
HERRAMIENTAS PARA EDIFICAR UN SUEÑO.
1. Oremos por un sueño. Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada (Santiago 1:5). Si decimos que somos medio cortos, poco atrevidos; pídamosle a Dios y Él nos dará.
2. Engrandece tu imaginación. Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros, a Él sea gloria en la Iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amén (Efesios 3:20-21).
a) Leamos biografías cristianas. Alguien ya hizo algo con lo que soñó.
b) Hagámonos preguntas. ¿Qué haríamos si consiguiéramos este sueño? ¿Qué haríamos si no tuviéramos temor al fracaso? ¿Qué sería de nuestras vidas si alcanzamos este objetivo? No sólo orar, sino “imaginar” lo que podemos hacer.
c) Establezcamos metas. Si tenemos un sueño que no tiene pasos específicos y metas, será tan solo una ilusión.
d) Veamos con ojos espirituales el producto ya terminado. Alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que Él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos (Efesios 1:18). Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es (Juan 3:6). Necesitamos espíritu de revelación. Orar por espíritu de revelación y de sabiduría.
e) Compromete tu sueño al cuidado de Dios. Es importante tener presente siempre nuestro sueño. Que no se nos olvide. Que no nos distraiga nada. Si es así, entonces, los pensamientos de Dios para bien, se realizarán en nuestra vida. Porque Yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis (Jeremías 29:11).
Lo que está cambiando al mundo son las personas que sueñan; la gente que sí tienen imaginación.
Este estudio estuvo basado, en gran parte, en estudios del señor Blake Cromwell.
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