¡Qué tal mis campeones! ¿Cómo están? Espero que la estén pasando de maravilla, y que todo lo que hagan sea prosperado (claro, siempre y cuando sea bueno y edificante para sus vidas, porque si no es así, les aseguro entonces que no es mi deseo que prosperen en ello).
Hoy quiero hablar de Rebelde, pero no de ese que seguro ya se están imaginando. ¡No! ¡No! Tampoco de la canción, la novela, la película, la serie o todas esas cosas que están de moda.
Hablaré de las actitudes que, tanto jóvenes, como adolescentes, presentan ante las circunstancias propias de la vida, así como el comportamiento que muchas veces demuestran ustedes ante las autoridades.
Para ponernos en contexto déjenme que les cuente un asunto que me pasó con mi hija. Carolina actualmente tiene trece años, y está pasando por la adolescencia. Me contó que le estaba costando trabajo relacionarse con un grupo de amigas, y que esto la tenía verdaderamente muy triste. A mí me preocupó mucho, porque si conozco a alguien a quien no le cuesta trabajo hacer amigos, y que con todo mundo se lleva, es ella.
Así que, como buen papá, le empecé a hacer varias preguntas con la intención de saber las causas por las que no encajaba. Este grupo de chicas, que durante algún tiempo fueron sus “amigas”, le decían continuamente que ella era inmadura y ñoña.
La razón por la cual ellas la tildaban de de ser así era porque no se reía ni participaba de los chistes “colorados”, porque no tenía novio ni galán y porque no iba a fiestas cool; además, hablaba como tonta porque no decía groserías.
Al oír esto, me interesó demasiado saber qué pensaba ella. Obviamente, me dijo que tenía claro que no estaba en edad para muchas cosas (como tener novio, por ejemplo), y que tampoco pensaba ir a fiestas donde hubiera cosas que no le agradaban a Dios; mucho menos se arriesgaría a decir groserías, por amor a Dios y porque sabe que a nosotros, como padres, no nos agrada.
No obstante, aunque ella tenía claras esas cosas, le dolía y la hacía sentirse mal. A nadie le agrada que le digan que no ha madurado, que es una niña, además de anticuada e ignorante.
Bueno, no es que yo sea un padre amoroso, pero si algo no tiene mi hija es lo anticuado, ñoño, inmaduro o ignorante. Es más, por momentos es bastante madura, tiene conocimiento de muchas cosas (e incluso más que la mayoría de los adolescentes). Así que, esto me hizo pensar en lo que significaba para los chavos la madurez.
Empecé a observar con detenimiento y a investigar sobre este asunto, y noté que los chavos de ahora asocian la madurez con la rebeldía. Hoy por hoy, la rebeldía es una moda, que tiene que ver con ser súper cool, pensar in y vivir free. Algunos asocian la rebeldía con la inteligencia y la madurez. Muchos jóvenes piensan que entre más rebeldes sean más capaces serán de tener sentido y criterio propio (por lo que dicen, entonces, que son personas maduras).
Déjenme decirles que de acuerdo a la Real Academia Española, la palabra rebelde viene del latín rebellis, que significa: “Faltar a la obediencia debida. Que opone resistencia o se rebela a las normas de conducta o disciplina establecidas”. Así que, ahí vamos, agárrense campeones, porque vamos a analizar la rebeldía.
Tener sus propios pensamientos, ideas, gustos y formas de ser no significa, de ninguna manera, que sean rebeldes: al contrario, es bueno que no piensen como todos los demás, que tengan iniciativa propia, que no sigan las corrientes de este mundo; esto se debe a que ustedes son seres únicos.
El apóstol Pablo enseña en la Biblia, en Romanos 12:2: No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios agradable y perfecta (Reina Valera 1960). La versión Dios habla hoy nos dice: No vivan ya según los criterios del tiempo presente; al contrario, cambien su manera de pensar para que así cambie su manera de vivir…
Este versículo les invita a ser diferentes y a tener su propio estilo de pensamiento; tal cual son ustedes. Porque cada uno es una persona única, y la voluntad de Dios para cada vida no es la misma en ninguna otra persona. Así que, pensar diferente (e incluso no estar de acuerdo con los demás) no significa ser rebelde. Es más pueden no estar de acuerdo con las decisiones, formas de trabajar, actuar o de pensar de las autoridades, y aún así esto no significa que son rebeldes.
Sin embargo, es importante aclarar que estar en desacuerdo con algo, o tener una idea diferente, no les autoriza o justifica, en ningún momento, a romper las reglas establecidas, a rebasar los límites, a vivir en desobediencia, y mucho menos a hacer su voluntad como si ésta fuera la única verdad o razón establecida.
Ser rebelde tiene que ver con decir, hacer y caminar en contra de lo establecido por el puro placer de llevar la contraria. Tiene que ver con sobrepasar los límites sólo por hacerlo, por probar, por correr el riesgo, por mostrar una actitud antipática y arrogante ante todo lo que signifique autoridad y orden.
También me di a la tarea de investigar cuáles eran las causas de la rebeldía, y quiero presentárselas para que avancen junto conmigo en este análisis. La primera causa de la rebeldía en la juventud es simplemente la moda. Actualmente muchos jóvenes actúan de manera rebelde, porque es la moda: ¡lo hacen los demás y ellos también tienen que hacerlo!
Cada vez más la conducta rebelde se hace muy común entre los chavos, de tal forma que se convierte en algo natural. Hay quienes dicen que la rebeldía es una característica propia de la juventud. Los seres humanos aprenden a ser lo que son por las personas con quien se llevan, los lugares a los que asisten y lo que leen (o ven, porque actualmente los jóvenes leen poco). Es decir que, aquello de lo que se rodean define mucho quienes son.
Yo me atrevería a preguntarles a los que piensan que son rebeldes por ir en contra de la corriente si su rebeldía es un estilo de comportamiento único, o simplemente resultan ser sólo otros cuantos de los rebeldes del gran montón que existe en este planeta.
La rebeldía es la cosa menos singular u original que existe en este Tierra. Sin embargo, la verdadera rebeldía en los jóvenes y adolescentes se produce por una mala relación con los padres; por un esfuerzo de los jóvenes por comunicar algo; por una verdadera necesidad de tener el control (primero, de sus vidas, y luego, de cualquier otra cosa cercana que les rodea. Por ejemplo, muchos jóvenes en rebeldía dejan todo tirado sólo por establecer control en el espacio que les rodea). Otras causas de la rebeldía son la falta de límites y expectación. En ocasiones la rebeldía es una manera de expresar la ira y la agresividad contenidas. En otras tantas es producto de un ejemplo poco honesto, y muy vulnerable, por parte de los adultos cercanos.
El grave problema de la rebeldía no tiene que ver con que simplemente vayan en contra de todo lo que se les dice o se trata de establecer alrededor de ustedes. Tampoco tiene que ver con que harten a sus padres. El verdadero problemas es que los frutos de quien siembra rebeldía no son buenos, pues pueden llevarlo a actividades realmente peligrosas. Ser rebeldes les coloca en una posición de inestabilidad emocional, y pierden la habilidad para medir los riesgos y peligros. La actitud de ir por más, de ir por lo nuevo, les hace perder la mira de lo que puede poner en riesgo su seguridad.
La rebeldía causa depresión, porque alrededor de esta arrogancia ante la vida hay una severa insatisfacción por vivir. También causa aislamiento, ya un chavo en rebeldía termina aislándose de sus padres, maestros, líderes, amigos y de la sociedad en general. Además puede causar ansiedad e inseguridad, ya que, es realmente increíble, pero un chavo en rebeldía vive continuamente con temor, se presume insensible a los sentimientos, y lo que más le aqueja es, justamente, la ansiedad.
Hablando ahora sí del grupo musical de moda, hay una canción que ha sobrepasado las expectativas de venta de cualquier sencillo, y tiene que ver con el tema. Quiero que juntos chequemos sólo dos estrofas: “Mientras mi mente viaja donde tú estás, mi padre grita otra vez que me malgasto mi futuro y su paz con mi manera de ser. Y soy rebelde cuando no sigo a los demás. Y soy rebelde cuando te quiero hasta rabiar. Y soy rebelde cuando no pienso igual que ayer”.
Analizando la letra de estas estrofas, pareciera ser, según la letra, que rebeldía significa madurez y capacidad de tomar decisiones. Ahora entiendo por qué las amigas de mi hija le decían inmadura, ñoña y tonta sólo porque no seguía a los demás; sólo porque ella asumía su adolescencia con la capacidad de tomar las mejores decisiones para su vida.
Quiero decirles algo que puede mover todos los cimientos de lo que piensan: la obediencia trae victoria. Ustedes son un diseño de Dios, hechura de su imagen y semejanza. Imagínense el potencial que hay en ustedes como diseño de Dios. Él sopló vida en cada uno, y este aliento les dio propósito y destino. Para que este propósito de Dios en sus vidas se cumpla tienen que funcionar de acuerdo a las normas y reglas establecidas por Él.
La obediencia bendice, construye y les da la victoria en todo lo que emprendan. Dios no quiere aguarles la vida ni tampoco desea que sean infelices. Al contrario su deseo es que la pasen súper bien acá en la Tierra, y que su propósito sea cumplido.
En Jeremías 29:11, Él nos dice: Porque Yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis. Dios no está peleado con los pensamientos propios de ustedes; simplemente desea que los mejoren, que los de ustedes se sumen a los de Él, y vivan caminando hacia el mejor destino: su voluntad.
Octavio Herrera es director del grupo de jóvenes de Amistad de Puebla y anfitrión del congreso Destino Joven.
© 2006. AMÉRICA NUEVA. MÉXICO.