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Mensaje de nuestro director en la reunión con el presidente Vicente Fox en Los Pinos
         
 
 

Es para mí un gran honor y privilegio, como representante de las Iglesias Cristianas Evangélicas NEOPENTECOSTALES, poderme dirigir a todos ustedes en esta tarde. Para nosotros es de vital importancia tener este contacto y relación con nuestras autoridades.
Señor Presidente Vicente Fox, queremos reconocer, y también dar las gracias, por los alcances obtenidos en su administración en materia religiosa, resaltando la Expedición del Reglamento de la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público, el cual ha sido expedido once años después de haber entrado en vigor la Ley, además de que era sumamente necesario.
Esto se logró gracias a la continuidad de las autoridades de la presente administración, conocedoras de la Ley y de las asociaciones religiosas, y permitió una amplia consulta con autoridades y especialistas; pero, sobre todo, por el trabajo hecho en una sana interlocución con los representantes de las asociaciones religiosas.
Los resultados se han capitalizado en un sinnúmero de beneficios, pero sobre todo, en el impulso de la salvaguarda de los derechos y libertades en la materia.
Queremos hacer notar la difusión que se le ha dado a la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público a través de talleres, campañas y publicaciones, incluyendo el hecho de que se haya podido traducir a diez diferentes lenguas indígenas en cinco estados de la República Mexicana (aunque es insuficiente, sí ha significado un gran paso en esas entidades federativas).
En cuanto a los conflictos religiosos se han logrado avances, pero consideramos que todavía existen situaciones en materia de intolerancia religiosa. Si bien se ha podido determinar con claridad en qué consiste dicha intolerancia, todavía no se han alcanzado los objetivos óptimos en esta materia. Es evidente que uno de los factores que más influye es el desconocimiento que tienen las autoridades correspondientes en las diferentes entidades federativas, tanto de la Ley, como de su aplicación práctica en los casos que se presentan. Consideramos que en cada estado de la República Mexicana debería capacitarse al personal encargado de los asuntos de las asociaciones religiosas de la entidad. Por otra parte, también el constante cambio de personal en estos cargos retrasa la solución de los problemas.
En cuanto a la interlocución y colaboración institucional con las asociaciones religiosas consideramos que se ha privilegiado el diálogo, alcanzándose, inclusive, un trato personalizado.
En cuanto a cifras en materia religiosa, se han venido atendiendo las solicitudes de registro de nuevas asociaciones religiosas. Hemos obtenido datos de la página de Internet de la Dirección General de Asociaciones Religiosas, en donde podemos observar que durante la presente administración se han expedido 1,027 nuevos registros constitutivos. Con esto suman ya 6,652 asociaciones religiosas, de las cuales, 3,546 son cristianas evangélicas.
También queremos hacer notar el SIAR (Sistema Integral de Asociaciones Religiosas) un método de sistematización con el objeto de brindar mejor atención y servicio que ayuda a agilizar la consulta y extracción de datos sobre los distintos trámites que realizan asociaciones religiosas.
Señor Presidente, queremos decirle que en nuestro país se está levantando una nueva generación de cristianos que aman a Dios y aman entrañablemente su tierra, a México, y a su gente. Dicha generación transformará su nación, su sociedad y su entorno. Mostrará al mundo la verdadera cara de México: el rostro de un pueblo noble y bueno, amante de la verdad y la justicia.
Las iglesias cristianas evangélicas NEOPENTECOSTALES (cuyo nacimiento se registra hace aproximadamente cuarenta años) junto con las iglesias que nos precedieron (y que por más de cien años nos han enseñado, trabajando arduamente, sembrando esta preciosa tierra con la Palabra de Verdad y su anuncio) están permeando la sociedad mexicana en todos sus niveles, trayendo al pueblo mexicano una verdadera esperanza.
El pueblo mexicano, cansado de tantas cosas que ha venido acarreando por años, está volteando ahora sus ojos a Dios y a la Verdad inamovible y absoluta de su Palabra reflejada en la Biblia, encontrando en ella la respuesta a las grandes necesidades del establecimiento de principios, valores, ética y moral que le permitan un crecimiento sano en armonía con su Creador y con los demás.
Según datos que nos proporciona el INEGI, en 1960 éramos 34’508,976 mexicanos, de los cuales el 2.37% eran cristianos evangélicos (esto es 816,473). Para el año 2000 la cifra es de 81’078,895 mexicanos, de los cuales el 7.97% eran cristianos evangélicos (esto es 6’466,522). Del año 2000 al año 2005, en la presente administración, el crecimiento en número que nos reflejan los datos del INEGI es del 53%, puesto que de los 103’263,388 mexicanos, la cifra de cristianos evangélicos es de 9’875,697 personas. Como se podrá observar, el crecimiento ha sido exponencial y explosivo, considerando que éste seguirá con la misma tendencia. Las iglesias cristianas evangélicas consideramos que los datos estadísticos son aún mayores, y que los cristianos evangélicos profesantes que se reúnen cada semana superan en mucho a las personas profesantes de cualquier otra religión que también se reúnen cada semana en nuestra nación.
Señor Presidente, queremos agradecerle por todo lo que se ha podido hacer durante su administración en materia religiosa, pero en lo personal, quiero agradecerle porque usted trajo al pueblo mexicano una palabra y una idea que antes eran inconcebibles: cambio. Esta idea trajo a los mexicanos esperanza, y si bien nos damos cuenta de que no se han realizado todos los cambios esperados, la idea sigue, y seguirá ahí.
El cambio verdadero no vendrá a través de los planes o estructuras de gobierno; tampoco vendrá a través de grandes ideas de filósofos o pensadores ni de instituciones culturales y educativas (aunque esto es absolutamente necesario e insustituible). El verdadero cambio no vendrá de formas externas, sino del interior mismo del hombre; esto es, de su corazón, pues si éste está limpio y sano, surgirá lo mejor que Dios ha puesto en cada ser humano, hecho a su imagen y semejanza.
Surgirá lo mejor de todos y cada uno de nosotros; surgirá lo mejor de México.
Muchas gracias.

© 2006. AMÉRICA NUEVA. MÉXICO.