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¿Quién se aventó el milagrito?
         
 
 

…Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz (2 Corintios 11:14).
Este versículo es clave para entender muchas cosas que aparentemente no tienen explicación y que confunden a mucha gente, inclusive a los cristianos.
Entre éstas cuestiones que provocan controversia están las que tienen que ver con cosas sobrenaturales; y es que muchas de esas “ondas raras” tienen su sencilla explicación con este versículo.
Dentro de este mar de temas están los OVNIS, los extraterresres, los fantasmas, el horóscopo, la hechicería, la brujería, los fenómenos paranormales, la reencarnación, los estigmas, cierto tipo de milagros, las apariciones, hablar con muertos, las profecías, los sueños, la telepatía, las clarividencias, el ecumenismo, la ouija, la lectura de cartas tarot, la lectura de la mano o del cigarro, las pociones mágicas, los ajos, el Halloween, las limpias y un montón de tarugadas más.
Por ejemplo, por estas fechas se hacen un montón de cosas raras con motivo del Día de Muertos. Se acostumbra que la gente ponga un altar en su casa dedicado a sus muertitos, y en éste se colocan alimentos que en vida le gustaban mucho al difuntito (tamales, mole, pan, licor, frutas, gansitos y pulque… pero a últimas fechas: pizzas, hamburguesas, hot dogs, y hasta cocas). Supuestamente, en el día señalado, llega el pariente muerto y se da una “atascada” de aquellos alimentos. La gente cree que eso es cierto; inclusive muchos aseguran que la comida al otro día sabe insípida, prueba de que el visitante del “más allá” vino el día anterior y rompió la dieta.
Aunque parece esto una historia surrealista, la gente lo cree en serio. Sin embargo, al respecto… ¿qué dice Dios?
Este mal hay entre todo lo que se hace debajo del sol, que un mismo suceso acontece a todos, y también que el corazón de los hijos de los hombres está lleno de mal y de insensatez en su corazón durante su vida; y después de esto se van a los muertos. Aún hay esperanza para todo aquel que está entre los vivos; porque mejor es perro vivo que león muerto. Porque los que viven saben que han de morir; pero los muertos nada saben, ni tienen más paga; porque su memoria es puesta en olvido. También su amor y su odio y su envidia fenecieron ya; y nunca más tendrán parte en todo lo que se hace debajo del sol (Eclesiatés 9:3-6).
En otras palabras, los muertos ya no tienen parte en esta vida, o sea que, “ya valieron gorro”. Entonces, ¿quién es el que viene a comerse la esencia de los alimentos puestos en el altar? …Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz.
Este mismo caso se aplica a los que hablan con muertos. En sesiones de ese tipo, resulta que cuando se invoca al espíritu del pariente muerto, supuestamente se manifiesta a través del médium, pero si ya nos percatamos de que los muertos ya no tienen más parte en esta vida, entonces, ¿quién caramba es el que habla por medio del médium?
Por si no sabías, los demonios existen desde antes de la creación del mundo, y han estado atormentando a las familias por generaciones, de tal modo que conocen perfectamente la vida de nuestros antepasados muchísimo más que uno (nosotros apuradamente conocemos a los abuelos, y en el mejor de los casos, a los tatarabuelos). Sin embargo, estos chamuquitos conocen a las familias varias generaciones atrás. ¿A poco no sabrán estos malvados cómo te llamaba el pariente que buscabas contactar? O, ¿acaso no tendrán datos suficientes de la familia como para confundirte y hacer creer que es la persona buscada?
Todo hecho sobrenatural que Dios no avale o respalde en la Biblia seguramente tendrá raíces demoníacas. No obstante, a la gente le gusta y le llama la atención lo espectacular, aunque desconozca su origen.
La gente también cree firmemente que un muerto puede echarle la mano aquí en la Tierra, y es común escucharlo cuando alguien fallece.
Cuando murió el papá de Osvaldo Sánchez (portero de la selección nacional) días antes de empezar el mundial, se vio cómo en cada atajada que hacía este arquero, y al final del partido, se hincaba y le daba las gracias a su papá por haberlo ayudado durante el partido, cuando ya todos sabemos que su padre ya no tenía más parte en esta vida.
Sin embargo, nuestro portero nacional estaba seguro de que su papá se aventaba junto con él para desviar la pelotita. ¿Habrá algo o alguien que realmente le haga sentir que le echa la mano en el partido, o será pura imaginación?
Lo mismo ocurre cuando las personas les llevan flores a sus muertos. Se esmeran en limpiar la tumba y pasar gran parte del día “acompañándolos”. El muerto ni enterado está, pero la gente cree, asegura, jura y perjura que el muertito esta ahí, agradeciéndole las flores o hasta el mariachi que muchas veces llevan. Sin embargo, hoy hemos aprendimos que los muertos ya no tienen más parte en esta vida.
¿Qué les hará creer que el difunto les acompaña y hasta baila el Son de la negra cuando le llevan serenata?
En otros temas sobrenaturales, las condiciones son las mismas; hemos sido engañados por los demonios sin saber que ellos producen estos sucesos milagrosos o sobrenaturales, pero que no encajan en la Palabra de Dios. El mundo de las tinieblas tiene el poder para hacer muchas cosas milagrosas, e incluso hasta el mismo chamuco mayor se puede disfrazar de ángel de luz.
Recuerdo que hace algunos años un pariente mío fue a ver a un curandero porque tenía una bola en un costado del estómago. Este brujillo, tras ciertos ritos y babosada y media, le logró “curar” la bolita, y ésta desapareció. Obviamente, éste hecho impactó la vida del pariente y le hizo creer más en esas cosas. Con el pasar de los años, afortunadamente, esta persona se volvió cristiana, ¡y qué creen!: ¡le volvió a salir la bola! O sea que el gusto, o favor, le duró mientras era parte del club.
¿Quién creen que se aventó ese milagrito de la pasajera sanidad? Por supuesto que la bola se la habían quitado; el milagro existió, pero fue logrado por el mundo de las tinieblas.
Algunos podrán decir: “A mí no me importa de qué lado venga la sanidad, con tal de que quede bien”. El problema es que si a usted lo curaron o ayudaron del “lado oscuro”, tarde o temprano le van a enviar la factura, le van a cobrar el favor, y además exigirán derechos de propiedad, lo que le convertiría en “huesped distinguido” del Infierno. Así que, usted ya sabe: si sigue creyendo en esas cosas, va bajo su propio riesgo (luego no salgan con que “Es que yo no sabía”).
Desafortunadamente, Dios no nos justificará por ignorancia, y aunque la gente crea firmemente en estas cosas, y lo crea más aun cuando vive este tipo de experiencias sobrenaturales o inexplicables, no va a evitar que esté actuando en contra de la voluntad de Dios.
Muchos podrán decir: “Es que lo que me pasó fue real” o “Es que esto si era de a de veras”. Yo no dudo que haya sido real o que lo hayan vivido, sentido o experimentado en carne propia, pero la fuente de todo esto es de las tinieblas y… ¡aguas con eso!
La próxima vez que tengas un “encuentro cercano del tercer tipo” o alguna experiencia sobrenatural, rara o milagrosa que no proceda de parte de Dios, ten mucho cuidado, y hazte ésta pregunta: “Si no fue el Señor… ¿quién se aventó el milagrito?”.

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